
Con el desgaste afable del viento en mi rostro...Al borde del abismo...me arrojaría si lo precisara... porque a sabiendas estoy... de que tú estas...

He sido una niña ante una inmensidad anónima.
Aunque haciendo alarde de mi condición, sin cuidado me lancé al encuentro de lo indómito.
Como siempre, a sabiendas de que a pesar de no estar al tanto…lo exigía a llantos.
Por eso, he estado en aquellos brazos inocentes que desbordan de ansiedades.
En donde los secretos fueron descubiertos de dos en dos, de piel en piel…
Con el pánico colándose por las rendijas de cada ventana, de cada hoyuelo, de cada trozo de madera.
Aún así jamás ningún pánico fue capaz de dar freno a ese ímpetu.
Y lo saboree, acariciando cada espacio entre el magenta y el carmesí.
Aspirando la sutileza de esos céntimos próximos al alarido sordo…
He estado…

He estado, de nuevo en el camino sin rumbo destinado. Sin hogar donde tumbarse.
Agazapada a esos recuerdos e ilusas ilusiones de que sin más todo era tan simple y lleno de respuestas.
He estado… ahí metida en lo recóndito de ese y mil abismos…sin poder salir, sin querer salir…
Y una y mil veces entre el pánico de las rendijas y los alaridos sordos…

Y también…he estado aquí…
Pretendiendo complacer aquellas partes de mí que no pretenden despojarse de los estados…de los daños, que aunque los reproche, la costumbre se hace pesar.
Y como en ocasiones, me dejé llevar… me dejé fascinar, sin siquiera creer que podía embelesar.
He estado… queriendo construir unas conexiones ideales…sin hacerlo consciente, sin quererlo verdaderamente.
He estado, y me he visto estar…dentro de ese engranaje de ensueños, de difusas siluetas que danzan al compás de las contigüidades de sus ideales.
Creo que es más simple y a la vez combinado; es que las ganas y el deseo a veces, pesan más que lo predispuesto. Y sin desobedecer y denegar al destino… es solo el arrebato de anhelar hasta en los poros trozos de ti, pedazos de este entresueño creado hasta el deleite.
Por eso, sigo estando aquí…

Desde cuando se inicia con la luminosidad de un nuevo comienzo;
Pretendes que olvide dominaciones que con migajas quisiste que quedasen en el desván,
Cuando no tuve con qué alimentar a los nuestros, ni menos a mi,
Simplemente no alcanzaba a ser suficiente.
Tu abandono se acrecentaba confiscando llagas… suave, lento…
Largas horas pasaban, en aquella habitación abismal, con maquinarias atemorizantes,
Y el cansancio en mi espalda reclamaba piedad, inmiscuida en esa tarea esclavizantemente monótona que enajenada me mantenía del desconsuelo de aquellas otras,
Sin poder gritar unidas; LUCHA!!!.
Con ese retumbo reaccionó mi cuerpo destruido, adiestrado a reaccionar con el ruido,
era momento del final.
Para continuar con la constante luego del trayecto hasta llegar…
No ceso; inmiscuida en esta tarea esclavizantemente monótona que enajenada me mantiene de mi propia vida, ahora en el “hogar”,
A vista y paciencia de ellos, de ellas que por mí y por ti, también reproducen, y subyugan sus vidas y la mía bajo la lujuria del capital.
Entonces me propongo; no te encierres más bajo comportamientos impuestos;
Es que no soy más sumisa y no contestaré más con emotividad y bajeza,
Porque a ti te sirve mi inseguridad y soez valor propio…
Así no te alego, así no te chillo, así no te demuestro,
Que no es natural que me mantengas en esta miseria…
Que puedo ser testaruda, hacer mi voluntad y luchar por libertad e igualdad.
Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos
Mi táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
Mi táctica es ser franco/a
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los/as dos
no haya telón ni abismos
Mi estrategia es en cambio
más profunda y simple





